jueves, 28 de febrero de 2013

El parto, al final provocado (pero menos mal)


Sigo aprovechando los ratitos libres para contaros mi vida. Intentaré responder vuestros comentarios lo más rápido posible, pero posiblemente, no sea muy rápido. Pero los responderé, lo prometo.

Al final no me puse de parto antes del jueves, la fecha límite que me marcó mi gine. Gatito ya pesaba 3kg según la ecografía, que resultó ser acertadísima, y la gine temía que al final fuera demasiado grande para salir por las buenas.

Así que nos mentalizamos, y el jueves después de dejar a Pollito en el cole nos fuimos al hospital. Lo bueno de la provocación es que la intendencia es infinitamente más sencilla, y puedes organizarlo todo sin tener que despertar a la familia o los vecinos a las tantas de la madrugada.

Después de tanto mirar hospitales, al final nos quedamos en el de Torrelodones con mi ginecóloga. Se trataba de tener un parto lo más natural posible, pero total, si ya no lo iba a ser de ninguna manera... pues mejor me quedaba con mi gine, con la que tengo total confianza, y la que lleva viéndome la cara (y como dice Guardabosques, lo que no es la cara) todas las semanas desde hace mes y medio.

Me ingresaron como a las 10 de la mañana, y antes de las 11 vino la matrona. Me pusieron la vía, y la matrona, que era simpatiquísima, me exploró y me explicó el protocolo. Lo habitual es que te pongan una esponja con prostaglandinas, para ablandar el cuello y comenzar la dilatación, pero yo ya llegué dilatada de más de 3cm, así que no hizo falta. Me puso los monitores externos, para ver si tenía contracciones o no (que era que no) y para ver como iba Gatito. Luego me rompió la bolsa, cosa que ni sentí (sólo se nota el líquido saliendo),  porque eso estimula las contracciones y provoca el parto. Al poquísimo tiempo (en un par de minutos) empecé con contracciones cada cinco minutos, así que me puso un gotero con oxitocina, muy lentito. Todo me lo fue explicando antes de hacerlo.

Me dijo que cuando me doliera, que llamara y me llevarían a poner la epidural, que ya estaban avisados en anestesia y sería rápido. Aguanté creo que cuatro contracciones más, quizá hasta cinco. Las contracciones de bolsa rota y oxitocina son horribles. Un hurra para todas las mujeres que paren con dolor. Yo no.

Me llevaron a quirófano, y me pusieron la epidural. Primero te duermen la zona con anestesia local, y luego te pinchan en la columna. Se nota la presión, pero doler no duele. Lo peor es aguantar quieta con las contracciones horrorosas. Pero enseguida hace efecto, tres o cuatro contracciones más tarde ya casi no las notaba. Esta epidural fue más fuerte que la del anterior parto, la verdad es que no me enteré de casi nada, ni siquiera al final.

Me devolvieron al cuarto, y nos dejaron tranquilos. Cada hora, más o menos, pasaba la matrona para ver cómo me iba. A las dos horas ya estaba dilatada de 7cm, y como tenían una cesárea, me bajaron la oxitocina, para que fuera un poco más lento, y no llegara al expulsivo justo en medio.

Al cabo como de una hora, empezaron a bajarle las pulsaciones a Gatito. De 130 a 90, y se preocuparon. Me pusieron la mascarilla de oxígeno, y le volvieron a subir. Ya estaba de 8cm. A la media hora, le volvieron a bajar. La matrona volvió, muy nerviosa, llamó a la gine, y me dijo que me bajaban a quirófano sin más tardar, que estaba ya muy encajada y que por eso le bajaban las pulsaciones pero que había que darse prisa, que quería salir YA. Yo también me puse nerviosa, claro, se veía que estaban preocupados. Y nos llevaron a quirófano, no a la carrera por los pasillos, pero casi casi.

Dejaron a Guardabosques fuera. La política del hospital es dejar al padre fuera hasta que el niño corona, supongo que para que si el parto tiene que ser instrumentalizado, que no le de un patatús. A mí me pusieron en la camilla de parto (qué tirria le tengo a esos estribos) y me mandaron empujar con todas mis ganas. Yo sólo notaba presión en la parte alta del útero con las contracciones, de ahí para abajo, nada. Ni ganas de empujar, ni presión ni nada. Al cuarto pujo, la gine dijo que la niña estaba muy encajada, que no avanzaba. Lo intentaron con el típico "codito", pero nada. Encajada. A ver, a Pollito ya le costó salir, y pesaba medio kilo menos... Yo estaba cada vez más nerviosa, me tranquilizaron un poco, y la gine me dijo que iba a tener que usar la ventosa.

Y entonces sacó la ventosa. Y en ese momento, con todo el estrés, los pujos, todo... me entró la risa. Quince días bromeando con que a esta niña iba a haber que sacarla con desatascador... Eso me pasa por lo que me pasa.
Ventosa obstétrica
Desatascador

Pero vamos, puso la ventosa, y ¡flop! en menos de un minuto había pasado la cabeza, dejaron pasar a Guardabosques, y la niña salió enterita, llorando como una magdalena. La matrona me dijo que se llevarían a la peque un momentito para hacerle el apgar en la habitación contigua (por lo visto normalmente ya lo hacen encima de la madre, excepto en prematuros y partos instrumentalizados, o sea, los míos). Por lo menos me avisaron, y antes de llevársela ya me la habían dejado en el pecho, y yo ví que estaba bien. Y no tardaron ni tres minutos, y me la pusieron encima, y nos envolvieron a las dos en una toalla calentita.

Mientras tanto, mi gine me dio un puntito interno. Yo cuando la ví con la ventosa pensé que me iba a tener que hacer episiotomía, pero ni con esas. Esta gine es un encanto, y se preocupa de proteger bien la zona para evitar cortar en todo lo posible. Luego me hizo un masaje para sacar la placenta sin tirar, porque en el anterior parto se me quedó un resto, que luego me tuvieron que legrar, y no quería que pasara lo mismo.

Pero a mí ya me daba todo igual, con mi Gatito en brazos. Antes de salir del paritorio echó el meconio (así que sí que lo había pasado un poco mal, pobrecilla). Y a los cinco minutos de llegar a la habitación estaba enganchada a mi pecho, mamando. Como el protocolo es piel con piel durante dos horas, al pobre Guardabosques no le dejaron ni tocarla en ese tiempo. Al cabo de esas dos horas, trajeron un peso a la habitación, y allí mismo la pesaron, midieron y le pusieron la ropita, delante de nosotros.


Me alegro muchísimo de haber decidido provocar el parto. La pobre lo pasó mal, y si hubiéramos esperado unos días más, lo podría haber pasado mucho peor. Así que al final creo que hicimos bien en poner por delante el bien de la niña, por encima del querer tener un parto más natural, pero que lo más probable es que hubiera acabado siendo mucho más complicado.

¿Cómo se siente una cuando por fin tiene a su bebé en brazos? No sé describir la sensación. Es alucinante. Primero ver cómo baja la tripa cuando sale la niña, de gordota a fofa en un segundo, y entonces ver a tu bebé. Que te lo pongan en el pecho, sentir sus manitas, su movimientos, ver su carita. Quieres reír, llorar, achuchar y que no te separen nunca. Es enamorarse a primera vista, de flechazo absoluto.

Es la felicidad. O la oxitocina corriendo por las venas, no sé. Sólo sé que es alucinante.

Otro día os cuento más.


Teresa Marías www.psicologiaveterinaria.es

martes, 26 de febrero de 2013

Ya en casita, con el nuevo bebé



Hoy toca post cortito, mientras Guardabosques lee su tableta con Gatito en brazos. Todavía estamos adaptándonos a las nuevas rutinas, y algo desbordados. Pero felices.

Os hago un breve resumen, y ya iré subiendo posts más largos según vaya teniendo algo de tiempo.

Al final me provocaron el parto el día 21 de Febrero. Todo fue bien, salvo un poquito de estrés al final, y a las 15h (después de unas 4 horitas cortas desde el comienzo de las contracciones) nació Gatito. 3kg, 49cm. Comparado con Pollito, ha nacido ya ""criada)...
...
PAUSA
(visita de dos amigas/vecinas que pasaban por mi puerta; Gatito hace caca y se pringa entera, se ve que tampoco le valen ya los pañales más pequeños; mientras Guardabosques la cambia yo pinto con Pollito un árbol en su pizarra; poner la ropita a remojo con las otras dos mudas del día de hoy; Guardabosques tiende una lavadora, recoge la anterior; doy el pecho con toalla debajo, que hoy me ha dado el "bajón" de leche y reboso mientras Papá hace construcciones con Pollito;  Gatito se duerme, vuelvo a escribir en el portátil con ella tumbada encima)
...

Pues lo que decía, que en comparación con su hermana, está siendo más sencillo. Pesa más, es menos frágil. Come bien desde el principio, no hay que andarla despertando, ni dando "suplementos". A los diez minutos de nacer estaba enganchada a la teta en buena posición, tragando con ganas. Y hasta ahora, duerme como una hora, llora, teta, se duerme mientras mama, y una horita después repetimos ciclo. Eso sí, día y noche, que todavía no distingue de horarios. Menos mal que ya la primera noche le pillamos el truco a mamar tumbadas.


Yo también estoy bien, mejor que en el parto anterior. No pueden compararse las 13 horas de contracciones (con sus agujetas al día siguiente) más media hora de expulsivo con las 4 horas cortas de contracciones y seis empujones de éste. Y gracias a mi gine, tengo un punto interno por parto, nada de episiotomía. Así que sólo me queda la falta de sueño y el dolor de coxis. Bueno, y como dice Guardabosques, mi "culo de mandril", que he tenido un edema pero muy considerable.

Así que así estamos, intentando encontrar rutinas nuevas, hacer caso a Pollito lo máximo posible, y cuidar de una peque que ha nacido con sensor de temperatura y movimiento "de serie". Vamos, que de cuna nada, sólo un poco de hamaquita y a ratitos cortos.

Muchísimas gracias a todos por vuestros ánimos y felicitaciones, tanto en la red como en el MundoReal. No sabéis la ilusión que hace.

Poco a poco contaré más cosas. Seguiremos informando.

PD: si os preguntáis por qué los sobrenombres de mis dos niñas son masculinos, intentad escoger un nombre de animalito, ponerlo en femenino, y a ver que pasa...

Teresa Marías www.psicologiaveterinaria.es

lunes, 25 de febrero de 2013

Trucos de repostería y panadería para cocinar sin gluten y sin lácteos

Cuando me diagnosticaron de enfermedad celiaca, pasé por dos fases. En la primera, me dediqué a comprar toooodo lo que encontraba que viniera etiquetado como "sin gluten". Me gasté una pasta, y me llevé una gran decepción. La mayor parte de las cosas eran incomibles y encima muy caras.

Entonces empecé a mirar por internet y a comprar libros de recetas. Pero todas las recetas eran con unas harinas rarísimas que ni sabían que existían, así que tocó hacerse el "máster"  harinero. Puedes ver un resumen de mis conclusiones aquí. Para saber cómo funciona la harina, tienes esta otra entrada.

Y entonces, una vez tienes tus recetas y tus harinas, te pones a cocinar. Y entonces te encuentras con que no sabes "espumar la levadura", o "hacer un chicle"... Vale, aprendes. Y entonces a tu marido le quitan la leche porque tiene intolerancia. Ale, ahora adapta todas las recetas con leche, mantequilla, yogur... al mundo sin lácteos. Pues se hace. Éste es el resumen de mis trucos y adaptaciones.


Harina de repostería:

Para cualquier receta de bizcocho, magdalenas, y para algunas de galletas (vamos, las recetas que usan levadura química). Si tienes una receta con gluten, o con algún mix especial sin gluten, puedes cambiarlo por:

a) 60% harina de arroz + 40% maizena
b) 40% harina de arroz + 40% maizena + 20% harina de garbanzos (sabrá mejor, y será más nutritivo)
c) Cualquier mix comercial sin gluten especial repostería, tipo Mix Dolci de Schar

El resto de la receta, igual. En la mayoría de las recetas de repostería, cuela.

Esta mezcla no vale para pan o bollos que necesiten levadura de panadería.

Levaduras: las hay de dos tipos

- Química: polvitos blancos, para hacer bizcochos o magdalenas. La Royal de toda la vida, pero es que la Royal tiene gluten. Hay otras marcas. A veces en la receta viene como levadura química o como sobres de gasificantes. Los sobres de gasificantes vienen de dos en dos, hay que echar los dos. No son exactamente lo mismo, pero al final son intercambiables:

2 sobres de gasificantes (2x2) = 1 sobre levadura química

- De panadería: esta es la levadura "de verdad", los bichitos que hacen crecer el pan. Puedes comprarla fresca o seca.

  • Fresca: normalmente viene en cubitos de 40 gr. La levadura está viva y "despierta", pero si se ha roto la cadena de frío, o la has tenido (tú o los del súper) varios días antes de usarla, puede estar un poco muerta.
  • Seca: Los bichitos vienen liofilizados, así que hay que "activarlos", y puede tardar la masa un poco más en subir. Pero para mi gusto, funciona mejor. Una vez abierto el sobre, o lo usas en un par de días o lo tiras, porque con la humedad la levadura se activa, y si no come se muere.
Para 400-500gr de harina (un pan de molde, por ejemplo):

25 gr de levadura fresca = 8-10 gr de levadura seca (1 sobre)

Espumar la levadura: 


Se hace para activar la levadura antes de mezclarla con el resto de ingredientes. Acelera el proceso de levado, y así además te aseguras de que la levadura está viva. Con lo cara que es nuestra harina, y lo lento y complicado del proceso, como para que no te salga la receta porque la levadura estaba mala... 
Hay que poner el líquido de la receta (agua o leche) tibios. 

Yo suelo medir 50 ml del líquido de la receta y lo separo para hacer la espuma. Calientas este líquido, en el micro o en cazo, hasta que esté tibio-calentito (unos 40ºC, metes el dedo y tienes un poco de calor agradable, tipo biberón infantil). Si lo pones más caliente, matas a la levadura. Añades una cucharadita de azúcar, la levadura seca o fresca (hecha trocitos) y remueves. Esperas 5-15 minutos, y subirá una espuma, hasta el borde del vaso. Para ayudar, puedes acercarla a algo caliente (el radiador). Vigílala bien, que a veces sube muy rápido, se sale, y pringa muchísimo. 

Si pasados esos 15 minutos no ha subido nada, tienes la levadura muerta. Echa otro cubito u otro sobre, y repite operación. 

En las recetas de pan glutenero, se usa mucho la masa madre (que básicamente es levadura "añejada"). Yo esto empezando a experimentar con ella, cuando llegue a alguna conclusión interesante, lo contaré.

Hacer chicle:


El gluten es lo que aporta elasticidad a las masas. Obviamente, las harinas sin gluten no tienen esta elasticidad. Para intentar emular al gluten, en algunas recetas hacemos un chicle, una goma, para ayudar a que salga mejor y sea más fácil de trabajar. Este chicle puede hacerse con almidón de yuca (4 chucharadas soperas), goma xantana (1 cucharada de postre), psyllium o semillas de lino trituradas (2 cucharadas soperas). Dependiendo de lo que puedas encontrar o tolerar, puedes usar unos u otros, aunque si cambias el que pone en la receta, pues tendrás que ajustar un poco.

Se coge el ingrediente que vayamos a "gomificar", se mezcla con parte del agua del la receta (con 100 ml suele valer, pero depende de la receta) en un cazo. Y lo llevamos a ebullición sin parar de remover (para que no se hagan grumos). Con cualquiera de los ingredientes antes mencionados se irá espesando el líquido, se trabará, y quedará como una masa blanda y viscosa. 

Que no te dé pereza hacerlo, que es facilísimo y mejora la calidad del resultado, en masas de extender (tipo empanada), bollos de panadería y panes.

Adaptarse al mundo sin lácteos


- Leche líquida: En las recetas en las que se usa leche, puedes usar leche de soja o de arroz. La de almendra no se porta igual, tendrías que probar y arriesgarte. De avena los celíacos no podemos comer. 

- Leche en polvo: existe la leche de soja en polvo, la venden en herbolarios y tiendas de productos dietéticos o ecológicos. Puedes intentar cambiarlo por harina de soja o de garbanzo, pero entonces tienes que cambiar el agua de la receta por leche (de soja o arroz), y no te quedará exactamente igual. 

- Nata: Hay varias marcas de natas vegetales, de arroz o soja, para usar como nata líquida. Para montar, la nata Ambiante se monta muy bien y no necesita refrigeración. Una vez montada, puede congelarse. Eso sí, el sabor no es de "nata, nata", pero cuela bastante bien.

-Yogur: Hay montones de yogures de soja, pero si el sabor no te gusta, o no puedes tomar soja toampoco, puedes hacer un buttermilk con leche de soja o de arroz: mezclas la leche con un chorro de vinagre o limón (con limón funciona mejor) y esperas 10 minutos a que espese. En las recetas funciona igual que el yogur.

- Mantequilla: La mantequilla puedes cambiarla por margarina (vigila que no tenga trazas de leche, que la mayoría tienen) o aceite vegetal (oliva, girasol...) en la misma cantidad. Vale casi para cualquier receta, excepto para aquellas que necesitan que la grasa esté bien dura. A mí me ha funcionado bien para todo menos para: 

  •  Hojaldre y croissants: la margarina se funde antes, y es un desastre. Quiero probar a hacerlos con manteca de cerdo, pero no te aseguro el resultado. 
  • Frosting: Para tartas o cupcakes. Con la margarina no coge la textura adecuada. Puedes cambiarla por aceite de coco, que es duro a temperatura ambiente (hay que derretirlo primero, y dejar que se enfríe en la nevera). Eso sí, es carísimo, y sólo lo venden en herbolarios.
  • Masas tipo crumble: Porque se derrite antes, y queda mal. A lo mejor también se podría probar a usar manteca de cerdo o aceite de coco, pero tampoco he probado.
- Queso: Mi tarea pendiente. He probado un montón de marcas, y no me gusta ninguno. Si alguno sabe de un queso que esté bueno de verdad, y que no sepa entre químico y plasticoso ¡que me lo cuente por favor! 

Y esto es todo por hoy, espero haberte hecho la vida un poquín más fácil.


Teresa Marías www.psicologiaveterinaria.es

viernes, 22 de febrero de 2013

Perrito nuevo (II): estableciendo contacto, jugando, creando vínculos


En la primera entrada de esta serie, hablamos del momento de traer un perro a casa, qué hacer con él, y cómo comenzar a estableces unas reglas y un vínculo emocional. Hoy ahondaremos en el vínculo físico, el contacto, y seguiremos con el vínculo emocional mediante el juego.

El vínculo físico: 

Para los perros, como para nosotros, el vínculo que se establece mediante el contacto físico es muy importante. Pero la forma de tocarse y mimarse que tienen los perros, es muy distinta a la que tenemos nosotros. Hay varias cosas que tenemos que tener en cuenta, a la hora de acariciar y manejar a nuestro perro.

Todos los perros deben dejarse tocar por todas partes.

Esto parece una tontería, pero es muy importante. Algunos perros son más sensibles con algunas partes de su cuerpo: las orejas, la boca, las patas delanteras, los dedos... tienen cosquillas, o simplemente no les gusta el contacto. Pero hay que pensar que en algún momento puede clavarse algo entre los dedos, tener otitis... y entonces habrá que tocárselas. O vendrá un niño pequeño a casa, y decidirá descubrir qué es lo que pasa si se tira del rabo del perrito...

Si no se le enseña ahora a dejarse tocar, puede que de adulto ya no lo permita. Ahora de cachorro podemos hacerlo un juego, tirarle suavemente de las orejas, tocarlas por dentro, abrirle los ojos y la boca y masajear todo el cuerpo del perro, incluyendo rabo, patas y almohadillas. Si alguna zona le pone incómodo, hay que ir más despacito, y si el perro se va tranquilizando, premiar con comida. Así hasta que se deje tocar por todas partes, estando tranquilo, sin revolverse, intentar jugar o intentar morder. Cuanto más se haga (convendría hacerlo una vez al día, por lo menos) cada vez le gustará más este juego, algunos incluso llegan a dormirse...

En cambio, los mimos y caricias "de gratis" y de larga duración (tipo quedarse media hora acariciando al perro tumbados en el sofá) deben dejarse cortas. Es mejor que aprovechemos para acariciarle en los momentos en los que el perro se esté portando bien, para que lo valore como un premio, y no como un derecho. Cuando le acariciemos, estaremos poquito rato. Los perros no pasan largos ratos acariciándose (no tienen manos...) y no entienden bien este comportamiento. Podemos hacerle caricias un minutito o así, y luego simplemente quedarnos a su lado, en contacto, disfrutando de la mutua compañía. Pero sin "atusarse".

Tampoco conviene coger al cachorro mucho en brazos. Primero, porque los perros no son gatos, y necesitan tener las cuatro patas en el suelo para conocer bien el mundo (y con la nariz bien pegada al suelo, a ser posible). Y segundo porque la altura está en relación directa con el estatus. Cuanto más alto, más vales. El cachorro se lo cree, y los otros perros se enfadan. Se puede coger en brazos al cachorro un poquito para hacerle un mimo, apartarle de una situación peligrosa... pero el resto del tiempo, el cachorro al suelo.

Jugando con nuestro perro:

Juega con tu cachorro todo lo que puedas. Estarás fortaleciendo el vínculo emocional con él (que ahora mismo no te conoce de nada...), y puedes aprovechar para irle enseñando cosas. Lo más importante que le vamos a enseñar jugando es: a no morder, a aprender autocontrol y a no ser pesado.

Controlar la mordida:

La gran mayoría de los cachorros muerden jugando, por no decir todos. No suelen morder fuerte, pero con esos dientecillos como alfileres... hacen bastante daño. Y esto probablemente tenga su función. Los cachorros deben aprender a controlar la intensidad de su mordida. Porque ahora mismo no tienen mucha fuerza en la mandíbula, pero dentro de unos meses, serán capaces de morder bien fuerte, y hacer mucho daño. Así que ahora es el momento de que aprendan a morder flojito, sin hacer daño.

Los cachorros nos hacen daño jugando porque vienen de jugar con sus hermanos. Los otros cachorros tienen pelo, y una capa de piel más gruesa que la nuestra, así que el cachorro tiene aprendida la intensidad "morder a otro perro", pero no la de "morder a una persona". Hay que enseñarle que con las personas hay que tener mucho más cuidado que con otros perros, y morder todavía más flojo.

Para eso, lo mejor es jugar con nuestro perro. Mucho. Con las manos. Y cuando nos muerda, exagerar. Mucho. En cuanto muerda un poquitín fuerte, chillar como si te hubiera arrancado la mano ¡¡¡AAAYYY!!! y retirar la mano. Volvemos a jugar. Si lo repite, volvemos a gritar ¡¡¡AAAYYY!!! pero ahora interrumpiremos el juego, nos levantaremos e ignoraremos al cachorro durante unos segundos. Que le de tiempo a pensar. Entonces le llamaremos, y jugaremos otra vez. Y repetiremos la operación. Y la repetiremos, y la repetiremos...
Y la repetiremos...

Hasta que lo aprenda. Para aprender, hay que practicar, y practicar, y practicar... Pero al cabo de un par de semanas tendremos un cachorro que sólo nos rozará las manos cuando juegue. Y esto es muy importante, porque si algún día nos muerde (porque le hemos hecho daño por sorpresa, o por lo que sea) un perro que controla su mordida nos golpeará para avisarnos, y ya está. Un perro que no la controla... nos comerá vivos.

Autocontrol y botón de parada:

A los perros les encanta jugar. De cachorros, no pararían hasta caer agotados. Entonces dormirían, comerían, y ¡a jugar otra vez hasta reventar! Y con sus hermanos, eso es lo que hacían... Pero en casa, no podemos estar todo el rato jugando con nuestro perro. Además, los perros jóvenes muchas veces se emocionan, se hiperexcitan, y les cuesta mucho relajarse. Y en estado de excitación, puede haber accidentes, porque no controlan su fuerza. Así que es importante que, mientras son pequeños y manejables, les enseñemos a controlar su fuerza, y a parar.

¿Cómo lo hacemos? Pues igual que lo hicimos con la intensidad de la mordida. En cuanto veamos que el perro se acelera demasiado, paramos. Y si queremos terminar de jugar, pues igual, paramos. Decimos algo tipo "Se acabó", "Vale", o lo que sea, nos levantamos, y  nos vamos. Nos damos la vuelta, no miramos al perro, le ignoramos. Nunca, nunca, le empujaremos con las manos. Para un perro, este gesto significa "quiero seguir jugando", y se acelerará más. Sólo le daremos la espalda, mantendremos los brazos pegados al cuerpo, y seguiremos con nuestra vida. Si el perro se pone muy plasta, nos iremos de la habitación cerrando la puerta detrás de nosotros, y no volveremos hasta que el perro no se haya tranquilizado.

Si estamos jugando con un juguete, haremos lo mismo. Podemos aprovechar para enseñar la orden "suelta", simplemente diciendo la palabra cada vez que el cachorro suelte el juguete de motu propio. Así irá interiorizando la palabra. Para premiar, podemos darle un trocito de comida, devolverle el juguete, o lanzarlo lejos para que lo persiga y lo traiga. Cuando queramos acabar el juego, podemos retirar el juguete y cambiárselo por otro de "masticar", para que se quede tranquilo un rato, o decirle algo tipo "para tí", y dejárselo (se irá con él más contento...).

Los juguetes:

Todo cachorro debería tener algunos juguetes. Hay que comprobar que éstos sean de buena calidad, que no se rompan fácilmente, que no sean tóxicos y que sean atractivos. No deben caberle enteros en la boca, porque se los podría tragar.

Los mejores para cuando el perro se queda sólo son los juguetes “interactivos”, es decir, que responden al juego del perro: juguetes que hacen ruido cuando se muerden, huesos prensados para masticar y comer, juguetes rellenables con pienso o comida, tipo “kong®”, o huesos con saborizante, tipo “nylabone®”.

Para cuando jugamos con el cachorro, se pueden usar pelotas, frisbees y cuerdas o mordedores para tirar. Lo mejor es que no se le tiren piedras, que se puede tragar, o romperse los dientes con ellas. Tampoco conviene darle calcetines, zapatos o trapos viejos, puesto que el cachorro no va a distinguir lo nuevo de lo usado, y aprenderá a morder todo lo que tenga a su alcance.

Es mejor dar los juguetes un rato para jugar, y luego retirarlos, no dejarlos por el suelo todo el rato. Si lo hacemos así, en seguida pierden interés.

Viene bien tener tres tipos distintos: los de "jugar juntos", que sólo se sacan cuando vayamos a estar jugando con el perro, y luego se guarden. Los de "dejar solo", de tipo interactivo, que se rellenan y se dejan cuando el perro se va a quedar solo, o cuando queremos que nos deje un ratito en paz. Y los de "dejar en el suelo para que juegues tú solito", que conviene que sean uno o dos, e irlos rotando para que no se vuelvan viejos en seguida.

¡¡A JUGAAARRRR!!!




Y por último, de lo más, más importante que se puede enseñar a un perro, es a que se acostumbre a su nuevo medio ambiente, a las cosas, personas y animales que habitan en  él: la SOCIALIZACIÓN.


Todas las imágenes sacadas de www.muttscomics.com

Teresa Marías www.psicologiaveterinaria.es

miércoles, 20 de febrero de 2013

Mañana doy a luz, sí o sí


Bueno, pues hemos llegado hasta aquí. Ayer salí de cuentas ¡por fin!

La gine me dijo que había dilatado 3 cm y que tenía el cuello del útero "blando y favorable", lo que sea que signifique eso. La peque está bien, y ya pesa 3kg. Y no es cabezona (palabras textuales). Pero de contracciones de parto, nada. Y eso que llevo tres noches con contracciones nocturnas, a ratos rítmicas y cada 10 minutos. Pero no son muy fuertes, y como vienen, al cabo de un par de horas se van. Poco dormir, y nada de parir.

Así que mañana me ingresan, y me lo provocan. Estuvimos hablando con la gine, y le preocupa que con mi tamaño, si esperamos más, se me complique el parto. Mejor darle "un empujoncito" y evitar un parto complicado o una cesárea.

Al final iremos al hospital de mi gine, el de mi primer parto. Yo prefería un parto no medicalizado, pero ya que lo va a tener que ser... pues mejor con mi gine, que me lleva viendo la cara una vez por semana durante dos meses, y con la que tengo total confianza.

Nos han explicado que no hará falta poner una esponja de prostaglandinas, puesto que el cuello ya está preparado. Que sólo hará falta el goteo de oxitocina, y que como llevamos tanto tiempo de "preparación" probablemente será rápido. Con la oxitocina hay que ponerse la epidural casi sí o sí, con lo que la deambulación queda descartada... así que nada, lo único que iba a diferenciar el parto era estar tumbada o semirreclinada, y no me compensa cambiar de hospital y dar a luz con alguien desconocido sólo por eso. Por lo menos en el primer parto la gine cuidó de mi periné y no hizo falta episiotomía ni puntos, sé que tendrá mucho cuidado, y evitará los daños por esa zona lo máximo posible, lo que me consuela un punto.

Una cosa buena es que así nos hemos podido preparar del todo. Limpieza de armarios, montaje de la cuna sidecar, preparación de maletas, organización de la vida de Pollito... todo se queda preparado. Esta tarde intentaré dejar comida hecha y congelada para la vuelta a casa. Guardabosques y yo hemos compartido síndrome de nido, y nos hemos dado una buena paliza a organizar, limpiar y recoger. Y ni con esas me he puesto de parto...

Bueno, me despido de vosotros por una temporadilla. En cuanto pueda, y me anime, os cuento qué tal. O dejo con unas entradas que he dejado programadas, para que no os olvidéis de mí. Pero si no os contesto en un par de días, ¡ya sabéis por qué es!

Un abrazo a todos, hasta nuestra vuelta y ¡deseadnos suerte mañana!

Teresa Marías www.psicologiaveterinaria.es

lunes, 18 de febrero de 2013

Cumpleblog, un premio y algo de mí


¡Gracias Lonely Mamá por este premio!

Todos los premios hacen ilusión, pero a veces no tengo tiempo para contestarlos, o hay otros temas que se te meten de por medio... éste me ha gustado porque además de cosas  personales habla de cocina, y en mi blog, como que pega. Encima, preguntaban cuánto tiempo llevas con el blog, he mirado, y 

¡¡¡pero si es mi cumpleblog de 2 años!!! 

Y yo sin darme cuenta, soy un desastre total...

 Así que aquí van mis respuestas:


¿Qué te gusta más cocinar postres o platos de cuchara? 
Postres. Platos de cuchara tengo que hacer casi a diario, y acabas cansándote, metiéndote en la rutina de "cocinar-para-comer". Los postres, como son de capricho, los hago con más ilusión.

¿Qué es lo más importante para tí en una persona: la personalidad o el físico? Sobre todo la personalidad, pero el físico tiene que acompañar en algo...


¿Cuándo empezaste con el blog?Hace dos años, justitos justitos. Fue una época preciosa pero difícil, cuando intentaba reincorporame a la "realidad" del mundo del estudio y laboral, después de haber estado "raptada" por el mundo emocional de la maternidad... necesitaba una salida para todas las cosas que me pasaban por la cabeza. 


¿Quién fue la persona que e inspiró para empezar en este mundo?

Nadie en particular, había comenzado a leer blogs de perros y de maternidad, y usaba los blogs "sin gluten" asiduamente, aunque raramente comentaba. Empecé a comentar, a engancharme... y me apeteció empezar a escribir el mío propio.

¿Sueles seguir muchos blogs o te llegan los seguidores por otras personas que te han conocido?
Sigo muchos blogs, aunque no comento en todos. Al principio ponía la dirección del blog en los comentarios, para que me conociera más gente, pero ahora ya no lo hago, casi por pereza, la verdad. Comento en los blogs que "enganchan" conmigo por alguna razón particular, y me van saliendo seguidores de gente que llega buscando algo en concreto en particular, de los blogrolls de otros blogs, o desde el Facebook, del grupo de las 500.000 recetas sin gluten sobre todo.


¿Qué te gusta más: cocinar o que te cocinen? 
Me encanta cocinar, pero salir a comer fuera es que me flipa. El problema es que ahora, con la dieta, salir a comer (y que esté bueno de verdad) es difícil. Así que si quiero comer lo que de verdad me apetece, pues me lo tengo que  hacer yo.


¿Comes en casa o en el trabajo? 
Ahora en casa, que entre que trabajo desde casa, y comer fuera es tan difícil... Pero antes sí que comía en el trabajo, a veces de menú (cuando no sabía que era celíaca) y luego de tupper casi siempre.


¿Sueles hacer recetas de verdura? 
La verdad es que no mucho. A mi marido no le sacas de las judías verdes con patatas, y a mí no me termina de sentar muy bien tampoco. Pero meto mucha hortaliza en todos los guisos que hago, para compensar un poco.


¿Cuál es tu mejor receta? 
Eso tendréis que preguntárselo a los que "me comen"... Tienen mucho éxito mi gazpacho, el guacamole, y el cordero asado. Un día de éstos le pillaré el punto al arroz, estoy segura. Y los donuts, claro, los donuts...


¿Qué le pides a una persona para que sea tu amiga? 
Que me soporte, que me escuche, que me perdone las meteduras de pata y las borderías (me falta un puntito de diplomacia en mi carácter). Y que me cuente su vida, que la amistad tiene dos carriles.

¿Cuál es la mejor película que has visto?
¿Una???? Soy incapaz de elegir...

Me encantan las pelis, pero no soy "fiel", ni de vérmelas cien veces... En la adolescencia sí, me sé de memoria los diálogos de Dirty Dancing, Ghost, Un pez llamado Wanda y Top Gun... y de la Princesa Prometida, por supuesto.
Pero ahora... cualquiera que tenga buena trama, buenos diálogos, y que no exploten muchas cosas... Y si es comedia, que no de asco. También me gustan las de fantasía, de ciencia ficción, y las de los hermanos Cohen.
Aunque la verdad, con la falta de sueño que tengo, hace mucho que no consigo verme una peli entera, me conformo con series de 40 minutos, que me bajo de internet.

Tendría que repartir el premio a 20 blogs, pero ¡¡Es mi cumple!!


Así que éste, me lo quedo para mí solita... que aquí sigo, con mi tremenda panza y mi impaciencia intacta (miento, la impaciencia cada vez más grande, con desarrollo paralelo al diámetro de mi abdomen). 

También sigo amasando pan... e intentando encontrar una masa para pasta quebrada que me guste, que el sábado hice tarta de cerezas, que quedó rica, pero la corteza se desintegró a trocitos. En fin, versión moderna, tarta de cerezas "deconstruida". En cuanto consiga la masa quebrada, subo la receta al blog, porque quedó muy bien.

Pollito también está nerviosa, con pesadillas, así que volvemos al colecho. Ahora por lo menos ya no se trepa a la chepa ni da cabezazos, así que estamos consiguiendo medio dormir. 

Mañana salgo de cuentas, y vuelvo a la gine, a ver que me dice. ¡Seguiremos informando!

Teresa Marías www.psicologiaveterinaria.es

jueves, 14 de febrero de 2013

Empanadas con amor pero sin gluten (y sin lácteos)


Tenía yo ganas de masa desde hace tiempo, de algo tipo empanada, bien consistente. Y entonces ví una foto en las 500.000 recetas, y no me pude resistir. Una masa doradita, crujiente. Había que probarla. Y lo bueno de la empanada es que luego la adornas como quieras, así que puedes adornarla con "mucho amor" y que cuele como comida de San Valentín. Una vez formadas las empanadas, me dí cuenta de que podía haberlas hecho con forma de corazón, y  hubieran quedado ya perfectas para el día de hoy.

http://lacasadelaspizzas.blogspot.com.es/2012_04_01_archive.html
Entonces cojo la receta, y claro, hay que tunearla un poco, porque lleva leche en polvo. Que aquí no podemos. Y cojo el bote de leche de soja en polvo y glups, casi no queda. Pues a improvisar un poco se ha dicho.

Por cierto, qué timo la leche de soja en polvo. Algo que usan para dar de comer a las vacas, que luego dan leche, y cuesta mucho más cara que la leche. Hay cosas que no consigo comprender. Debería estar tirada de precio, la soja es alimento para el ganado... pues no. Menudo timo.

Bueno, a lo que iba. Tenéis que probar esta receta. La masa queda increíble, se maneja muy bien, y es muy fácil de hacer. Que no os imponga lo del chicle, que tardas un minuto y es facilísimo. De sabor queda buenísima, y luego la rellenas de lo que quieras. Yo las rellené de atún y sardinas, que era lo que tenía por casa, pero admiten todo tipo de rellenos. En mi casa gustan especialmente con carne picada de ternera con tomate, pasas y piñones. Pero Pikerita tiene una rellena de pulpo que tiene que estar de muerte, y Famalap la tiene con carne picada y queso. Ya veis que con esta masa se pueden hacer variaciones, y que sigan quedando muy bien.

Ingredientes:

Para el relleno:
2 latitas de atún en aceite
1 lata de sardinillas en aceite
1 bote pequeño de alcachofas (como hacer que en casa se las coman sin saberlo)
1 bolsita de aceitunas
2-3 cucharadas soperas de tomate frito
1 cebolla rehogada o 1 lata pequeña de cebolla frita
Pimienta, orégano...

Se pican todos los ingredientes finitos y se mezclan bien. Jó, qué difícil...

Para la masa:
150 gr de almidón agrio de mandioca (Yoki) + 4 cucharadas soperas más (para el chicle)
125 gr de maizena
75 gr de harina de garbanzo
100 gr de leche en polvo (yo de soja, pero vale de la normal)
1 pizca de goma xantana (opcional)
150 ml de agua fría
2 huevos (M)
4 cucharadas soperas de aceite de oliva
1 cucharadita de sal

Por un lado hacemos el chicle:
Ponemos las 4 cucharadas soperas rasas de almidón agrio de mandioca (Yoki) y 150 ml de agua fría. Se mezcla todo en un cazo (se disuelve perfectamente) y se calienta a fuego medio. Remover sin parar, y ves que se espesa hasta que hace una masa pegajosa: el chicle.


Este chicle lo mezclas con los 2 huevos batidos y el aceite, en un bol, o en amasadora, termomix... yo lo hice en la panificadora, con la opción de "masas". Así uno se cansa menos, pero se puede hacer a mano perfectamente.

Luego se incorporan poco a poco el resto de los ingredientes, y se amasa unos 10 minutos, hasta que esté todo bien incorporado en una masa pegajosa.

Ahora sacas esa masa pegajosa y la llevas a la encimera o a un papel de horno espolvoreado con un poco de harina. Yo uso harina de arroz porque me parece que aguanta más tiempo encima de la masa, sin incorporarse, y así se maneja mejor sin tener que añadir mucha más harina.

Yo dividí la masa en 4 para hacer 4 empanadillas gordas, pero  se pueden hacer empanadillitas pequeñas, o una empanada tamaño normal (que ocuparía casi toda la bandeja del horno). Esta masa es muy elástica, y se estira fenomenal con el rodillo.

Se pone el relleno que queramos, y se cierra doblando los bordes. Con los bordecillos sobrantes de la masa, adornamos la superficie, si queremos. Pintamos con huevo batido, aceite o leche.

Hornear 40 minutos a 170ºC, con el horno arriba y abajo, o abajo con ventilador. Si has hecho empanadillas pequeñitas, puedes freírlas, pero yo también las hago al horno, que se pringa menos y es más sano.

Están buenísimas, congelan muy bien para un apuro, y para llevar de excursión o merienda, vienen fenomenal. Espero que os gusten.


Teresa Marías www.psicologiaveterinaria.es

miércoles, 13 de febrero de 2013

Salir de cuentas, sueños recurrentes y pan rallado

No, no soy yo
Éste es el raro resumen de mi vida en este momento.

Ya estoy en mitad de la semana 39 de gestación, y si no lo veo no lo creo. Después de un mes y pico en reposo, nerviosos y esperando minuto a minuto a la próxima contracción... pues pasamos de la semana 37, y aquí seguimos esperando. Se me está haciendo eterno. Nos habíamos hecho a la idea del embarazo corto, y que va a ser que no. Y yo estoy tremeeeenda. Claro, con la otra no pasé de la semana 35, y un mes más se nota, y mucho. El volumen de mi tripa, descomunal. Hay que tener en cuenta que mido 1,50m, soy estrecha de cadera, y casi no he cogido peso en el resto del cuerpo. Sólo TRIPA. Cada vez que me miro en el espejo, no entiendo cómo no basculo y me caigo hacia adelante.

Ayer tuve cita con la gine, y me dijo que algo he avanzado. Tengo el cuello del útero blando, y dilatado de 2cm "holgados", y ya bastante más bajo. Según ella, no llego al fin de semana. Claro, que llevo así mes y medio... Aunque por otro lado, en algún momento tendrá que acertar, porque la peque salir, algún día tiene que salir. Dado mi (escaso) tamaño, también me ha dicho que si para la próxima revisión de la semana que viene no he dado a luz, me provocaría el parto para finales de semana. Que mejor eso que cesárea de urgencia una semana más tarde porque la niña no cabe para salir. Me preocupa un poco, yo quería un parto menos medicalizado que el anterior y... lo mismo lo es todavía más. En fin, cruzaremos ese puente cuando lleguemos a él. Si llegamos, claro.

Por lo demás, estoy bien. Quitando los achaques de casi todos los embarazos, claro. Dolor de riñones, pies hinchados, incapacidad para agacharse (vale, agacharme puedo, lo que no puedo es levantarme luego del suelo). El otro día, en la fiesta de carnaval de Pollito me tuve que subir a una grada. Je,je, puse un pie en el primer escalón, y ni pa'lante ni pa'trás. Tuvieron que auparme.

Sigo con contracciones como cada hora, o media hora. Empiezan a ser más molestas, como de dolor de regla. Y noto la cabeza de la niña haciendo presión en el sacro, así que a ver si es verdad que esto está evolucionando. ¿Estaré en preparto, y esta vez de verdad?

Las noches son lo peor, y que me perdone Suu por la comparación. Entre la acidez que no me deja acostarme pronto (con pastilla y todo y necesito casi 4 horas sin tumbarme después de cenar), y que las contracciones son cada hora, y me dan ganas de hacer pis... pues me paso la noche de paseo. Eso sí, la última contracción de la que me doy cuenta es como a las 3:30, y luego me duermo a plomo hasta las 7:30 o así. No sé si es que en ese período no tengo contracciones, o estoy tan muerta que ni me entero. Menos mal que Pollito lleva un par de semanas durmiendo mucho mejor, y ese rato lo puedo aprovechar completo.

http://oidoenlacocina.com/tag/pan/

Eso sí, con sueños raros. Uno de los últimos, uno mío ya recurrente. Me encuentro delante de una mesa llena de platos con bocadillos. No sabéis la pintaza que tienen. Cojo uno, lo muerdo. Es de chorizo, crujiente, blandito, grasosito...mmmmhhh... riquísimo. Entonces me acuerdo de que soy celíaca (y este pan, sin gluten, desde luego no es). Me entra un cargo de conciencia, y un mal cuerpo de espanto. Pero me lo como. ¡¡ME LO COMO!!

Me recuerda a los sketchs de Faemino y Cansado, cuando uno de ellos escuchaba balar a los corderos, salvaba a uno y ¡¡se lo comía!! Y claro, se sentía super culpable... pues yo igual.


(Merece la pena verlo entero, pero lo de los corderos, a partir del minuto 2:40).

Y si juntas éste sueño, con las hormonas aceleradas, y mi síndrome de nido (que nunca he dejado de tener, sólo que el reposo absoluto tenía amordazado)... pues llevo una semana amasando pan. Me lo planteé como reto para este año: un pan sin gluten rico, crujiente y esponjoso, sin harinas comerciales ni "raras". Vamos, que cualquier recién diagnosticado pueda ir al súper, comprar cuatro cosas, y tener un pan (relativamente) barato que le haga la vida un poco menos difícil.

No sé si lo conseguiré, por ahora tengo pan rallado para unos dos millones de croquetas. Menos mal que a ésas sí que les he pillado el truco. Guardabosques me mira, pone los ojos en blanco, y me deja. Si me mira más rato, le digo "bocadillo de chorizo", y me deja en paz. No sé si lo entiende, pero por lo menos me deja a mi aire.

Ya os contaré, si doy a luz a una niña, o a un bocadillo de chorizo...

Teresa Marías www.psicologiaveterinaria.es

martes, 12 de febrero de 2013

Perrito nuevo (I): los primeros días en casa, estableciendo vínculos



Te has comprado un perrito, o te lo han regalado, o lo has adoptado. Le has comprado una cuna, unos platitos muy monos, unos juguetes, lo dejas en el suelo y... ¿ahora qué?

Lo primero es preparar para el cachorro un “sitio seguro” y confortable.

Un rincón del salón, del dormitorio o de la cocina, donde tenga su cuna, sus juguetes... donde pueda meterse para jugar, dormir, o simplemente estar tranquilo. Para los primeros días, lo mejor es preparar un rincón separado del resto de la habitación por puertas de bebés, un enrejado, o una jaula grande. Que no tenga nada peligroso para el cachorro (cables, enchufes, cosas que se pueden caer o que son peligrosas si se muerden). Allí dejaremos, en un rincón, la cuna del cachorro, su comedero, el agua y sus juguetes. Al otro extremo pondremos una bandeja para gatos con arena, o papel de periódico (más sobre cómo enseñarle a ser limpio más adelante).


Hay que decidir con el resto de la familia los horarios de comida, paseos y juego. Al principio debería
comer unas tres veces al día, cuanto más estricto sea con los horarios, mejor. El agua debe tenerla siempre puesta, aunque se la puedes retirar por las noches. También hay que decidir qué es lo que el cachorro va a poder hacer, y qué es lo que no (dormir en el dormitorio, subirse a los sofás...) y mantener siempre las reglas iguales, para no marear al perro. Para más sobre dormir con tu perro, pincha aquí. Para un cachorro, lo mejor es dormir en una habitación acompañado, pero en su cuna (atado con una correa cortita para que no se vaya de paseo nocturno y se haga pis por ahí) o metidito en una caja. Así llorará mucho menos, y si se pone muy nervioso podemos llevarle a otro lugar a hacer pis, o acariciarlo para que se tranquilice.


Estableciendo un buen vínculo:

Hoy vamos a explicar cómo comenzar la relación con nuestro cachorro con buen pie. Tenemos que tener en cuenta, que el cachorro (o perro adulto) que llega a nuestra casa, es sociable, pero no nos conoce de nada. No tiene un vínculo afectivo con nosotros, en definitiva "no nos quiere". Los cachorros piden atención y mimos desde el primer día (hay que preocuparse si no lo hacen...) pero eso no quiere decir que nos tengan afecto, es que los cachorros son así. Ahora tenemos que ganarnos su confianza, amor y lealtad, para que en el futuro confíen en nosotros y deseen seguirnos.

Lo más importante: no regañar nunca al cachorro.

Los cachorros se meten en todo tipo de líos, en sus ganas de jugar y conocer el mundo. Si comenzamos nuestra relación con el perro regañándolo, pegándolo o metiéndole miedo, nunca conseguiremos tener una relación equilibrada con él. Siempre desconfiará un poco de nosotros, y el problema surgirá en la adolescencia: no le gustará el contacto físico, no se dejará agarrar, se asustará o no se fiará de las personas...

Hay que EVITAR las situaciones en las que tendríamos que regañar al perro. Los cachorros se meten por todas partes, se suben a todos los sitios que pueden, muerden cosas para saber si saben bien... está en su naturaleza, es su forma de reconocer los nuevos objetos, de aprender cosas nuevas y de investigar. Pero que sea un comportamiento normal no quiere decir que no pueda ser desagradable para nosotros ni peligroso para el perrito.

Nosotros somos el animal con el cerebro más grande de la casa, usémoslo para PREVENIR lo que sabemos que va a ocurrir: hay que poner los objetos tentadores (zapatillas, calcetines, mandos, teléfonos móviles, juguetes de los niños...) fuera del alcance del cachorro (en alto). El cubo de basura, lo pondremos fuera de su alcance, lo guardaremos en un armario, o pondremos peso encima, para que no lo pueda abrir. Las patas de las mesas y los cables, podemos protegerlos untándolos de aceite de limón (en herbolarios lo venden, es de uso alimentario).

Cuando el cachorro esté suelto por la casa, lo mantendremos VIGILADO en todo momento. Para que ésto sea más fácil, y el cachorro no se escape en un momento de distracción, podemos hacer dos cosas. O cerrar la puerta de la habitación para que esté con nosotros y no se vaya, o nos lo atamos a la cintura con una correita ligera. Prefiero esta segunda opción, porque: así comienza a aprender a andar con correa, establecemos un vínculo fuerte con él al "obligarlo" a estar con nosotros todo el rato, el cachorro aprende los ritmos de la casa, y es imposible que se meta en líos.

Y así nosotros también estaremos "obligados" a hacerle caso al cachorro, el rato que estemos en casa (que puede no ser mucho). No hace falta que lo lleve siempre la misma persona, os podéis turnar entre todos para que el perro establezca vínculo con cada uno, y todos se responsabilicen en algún momento de él. Tampoco  hay que estar haciéndole caso todo el rato, aunque esté unido a nosotros. Si nos sentamos a trabajar o a ver la tele, tiene que comprender que es un rato de estar descansando a nuestro lado. Tenemos que seguir con nuestras rutinas diarias, sólo que ahora lo haremos acompañados. Podemos aprovechar los momentos de tranquilidad para irle enseñando a sentarse, tumbarse, y estarse quieto.

Premia todo lo que puedas:

Métete la mitad de la ración diaria del cachorro en el bolsillo. Así puedes premiar cada vez que veas al perro haciendo algo que te gusta. ¿Está tumbadito tan tranquilo? Premio. ¿Está mordiendo uno de sus juguetes, en vez del cojín de la abuela? Premio. ¿Le has llevado a su sitio y ha hecho pis? Premio. ¿Te levantas, echas a andar y te sigue? Premio. ¿Se te han acabado los premios? Pues ¡a jugar! Y así todo el rato que estemos con el perro. Cuantas más cosas premiemos, con comida, juego o caricias, más nos querrá nuestro perro, más vínculo afectivo tendremos con él. Y más rápido aprenderá a hacer las cosas bien, en vez de hacerlas mal.

Si en algún momento no podemos vigilarle, le dejaremos en el "sitio seguro" del que hablábamos en el anterior post. Pero hay que intentar evitar esto lo máximo posible. Los perros son animales sociales, y no les gusta quedarse solos. Probablemente ya pase suficientes horas solo, cuando la familia está en el colegio o trabajando, para tener que quedarse solo también cuando estamos en casa.


Las correcciones:

Como ya hemos dicho, si queremos evitar que el cachorro haga algo, lo mejor es evitar que pueda hacerlo. Pero seamos realistas, mantener a un inquieto cachorro vigilado el 100% del tiempo es imposible, en algún momento escapará la vigilancia y... seguro que se meten en un lío. Si ya es demasiado tarde para prevenir, lo mejor es interrumpir su acción en el momento en que está empezando: cuando el perro pone una pata encima del sofá, o se acerca demasiado a un cable de la luz... (no cuando está dormido encima, o lleva cinco minutos mascando la silla). En ese momento, lo mejor es hacer un ruido no muy fuerte (una palmada, un chistido) para atraer su atención, y cogerle en brazos, todo esto unido a un “NO”, “MAL” o cualquier otra palabra, dicha en voz grave y cortante, pero sin gritar.

Queremos interrumpir el comportamiento, no asustar al cachorro.

Una vez ha parado lo que estaba haciendo, hay que darle algo enseguida con lo que sí pueda jugar, uno de sus juguetes, por ejemplo. Entonces le premiaremos por jugar con su juguete, en vez del zapato nuevo.

El castigo nunca debe ser físico, tiene que ser inmediato y siempre debe ser lo más rápido y por sorpresa posible. Y siempre debe de ir seguido de una conducta aceptable que podamos premiar.

Repito: interrumpir, redirigir, premiar. En ese orden, y muy rápido.

Si nos encontramos un mueble mordisqueado, un pis en el salón o el papel higiénico por toda la casa, pero el perro no está cometiendo el acto en ese momento, no haremos nada. Guardaremos al cachorro en otra habitación hasta que hayamos limpiado el desastre, para que no nos vea arreglar los desperfectos.

Pero NO LE REÑIREMOS NI LE CASTIGAREMOS. Tenga en cuenta que en el momento en el que el cachorro termina la acción ya no puede relacionar causa-efecto y no sabrá por qué le regañamos, y el castigo será inútil. Lo único que conseguiríamos sería que nuestro cachorro nos cogiera miedo, y eso estropearía nuestro vínculo con él.

Y recuerda este "mantra":

Cuanto más se premien las buenas conductas, menos se tendrán que corregir las malas.

Y por último, de lo más, más importante que se puede enseñar a un perro, es a que se acostumbre a su nuevo medio ambiente, a las cosas, personas y animales que habitan en  él: la SOCIALIZACIÓN.

Todas las imágenes sacadas de www.muttscomics.com

Teresa Marías www.psicologiaveterinaria.es

domingo, 10 de febrero de 2013

Harinas sin gluten (II): composición y comparación


Cuando uno pasa del mundo con gluten al mundo "sin", lo primero que te choca es una cosa. En las recetas normales, la harina es harina. Y punto. Como mucho, se usan dos. Harina normal (para repostería y rebozados) y de fuerza (para panes y masas panificables). Pero en el mundo sin gluten... ¡¡hay como mil!!

Para un repaso de las harinas que tenemos disponibles, puedes pasarte por la entrada de harinas sin gluten (I). Hoy me voy a centrar en el por qué de tanta harina, y las diferencias entre ellas.

Pero ¿de qué se compone la harina?

Todos los alimentos, básicamente, se componen de 4 cosas: proteínas, hidratos de carbono, fibra y grasa. Las harinas salen de los cereales y las legumbres, vamos, de semillas, que tienen una gran cantidad de hidratos de carbono, la energía que necesita la futura planta para crecer. La mayor parte de estos hidratos de carbono están en forma de almidón, aunque también hay algunos azúcares. Dependiendo de qué planta proceda la harina, tendrá más o menos proteínas. Las legumbres son ricas en proteínas, las harinas no refinadas de cereales tienen algo menos, y los almidones (harinas refinadas) se hacen retirando las proteínas, la grasa y la fibra, así que casi no tienen.

En el mundo con gluten, usamos dos harinas: la normal y la de fuerza.

La diferencia entre estas dos es que la de fuerza tiene más proteínas: la normal tiene en torno a un 10%, y la de fuerza en torno al 13%. La diferencia es que, como el 80% de esta proteína de la harina de trigo es gluten, pues la de fuerza tiene más gluten que la normal. El gluten es lo que hace que la miga esté cohesionada, que sea elástica, aunque también da gomosidad.

Las harinas sin gluten en general, tienen un problema para panificar. Y es que claro, no tienen gluten. Para emular el comportamiento del gluten, tenemos dos opciones: encontrar un hidrato de carbono (almidón) que sea viscoso (maizena, yuca) o aumentar la cantidad de proteína en la masa. El problema con el almidón viscoso es que hace masas que no disgregan pero que se quedan "mazacote", así que no podemos abusar. Además, el almidón da energía, pero poco más, muy nutritivo, no es. Así que lo mejor es aumentar la proteína en la masa.

Para aumentar la proteína en la masa, tenemos dos opciones: incorporar proteína "pura" (huevos, leche) o harinas con mayor contenido en proteína (de legumbres, o harinas no refinadas). La tercera opción es la que usan los fabricantes: el almidón es caro, la proteína cara. Así que añaden sustancias químicas para emular el comportamiento del gluten, pero que no añaden valor nutritivo (espesantes, gomas, gasificantes...). Estos componentes químicos, además, son los que dan a nuestros panes ese sabor a "sin gluten" tan característico.

A día de hoy, no existe una única harina de características comparables a la de trigo, pero que no tenga gluten. Así que, para intentar que nos quede el pan lo más parecido posible al glutenero, debemos mezclar. Y experimentar. Y es complicado, porque casi todos los panes con gluten se hacen con harina de fuerza, agua, levadura y sal. Y con eso, tenemos decenas de panes distintos, con distinta miga, distinto sabor, distinta corteza... Pues ahora imaginad que en vez de cuatro ingredientes, tenéis ocho. Las posibilidades son casi infinitas, pero por eso el que salga un pan comestible también es difícil de conseguir.


¿Cómo se hacen las combinaciones de harinas?

Pues hay que intentar que la composición final sea equilibrada, y lo más parecida en composición a la harina de fuerza de trigo, que es la que estamos intentando imitar. Os pongo una tabla de la composición de las harinas más utilizadas, para que podáis comparar y diseñar vuestra mezcla.

Harina % Proteina % Hidratos Carbono% Fibra % Grasa
H. Trigo repostería 10 70,5 4,5 1,2
H. Trigo fuerza (pan) 13 70,5 4,5 1,3
H. Garbanzo 22,5 58 11 6,7
H. Quinoa 14 66 4 4
H. Trigo sarraceno 12 71 4 2
H. Maíz amarilla 8,3 66 9,5 3
H. Arroz blanca 7,5 79 0,2 0,6
Almidón maiz (Maizena) 0,4 88 0,6 0,08
Almidón yuca 0,4 84 0,2 0,4
Almidón patata 0,1 80 0,1 0,2


Como podéis ver, las mezclas más habituales que usamos, a base de maizena y harina de arroz, van muy pobres de proteínas. Por eso las masas mejoran mucho cuando añadimos harinas más proteicas, como el garbanzo, el trigo sarraceno y la quinoa. Cuando añadimos yuca, que es gelificante, mejora la manejabilidad de la masa, pero a veces la masa queda demasiado mazacote, y endurece pronto. Lo mismo pasa con la maizena. La harina de arroz es algo intermedio, tiene más proteína, pero su almidón no es viscoso, y se deshace, desmiga y no es elástica. El almidón de patata, igual que el arroz, desmiga, pero a cambio absorbe más agua, y las masas quedan menos secas.

Lo que también hay que tener en cuenta, es que el sabor y el aroma lo da básicamente la proteína. Lo que nos gusta es el sabor del gluten de trigo, por eso el pan es tan difícil de imitar. Si hacemos pan sólo con almidón, queda soso. Si le ponemos demasiada harina rica en proteínas, nos sabrá demasiado fuerte (y también quedará demasiado mazacote).

Así que tenemos que buscar el equilibrio, mezclando harinas de distintas características, y otros elementos que aumenten la cantidad de proteína, como leche o huevo. El problema del huevo es que da bastante sabor (aunque se podrían usar sólo las claras) y da bastantes alergias. El de la leche es que hay muchos celíacos que no la toleran, así que estoy intentando evitar estos dos ingredientes, y usar sólo harina, y en todo caso, leche de soja (normal o en polvo).

Cuando hacemos bizcochos, ponemos leche y huevos, que tienen mucha proteína. Por eso podemos usar sólo almidones y harina de arroz y quedan bien. Si no pusiéramos nada más, probablemente quedaría muy soso, pero como ponemos frutas, chocolate, vainilla... pues no se nota. Pero para el pan... no hay forma de disimular.

Algún día lo conseguiremos...

Voy a empezar a experimentar con distintas mezclas, intentando evitar las harinas comerciales, y ¡ya os contaré!


Teresa Marías www.psicologiaveterinaria.es

viernes, 8 de febrero de 2013

Más que amigos


Me parece increíble que hace seis meses estuviéramos preocupados por las dificultades que tenía Pollito con los otros niños. Se pasó varios meses que no quería ir a la guarde, porque los niños la "pegaban"... bueno, la pegó un niño una vez, pero se le quedó muy marcado, y lo arrastró mucho tiempo.

Tuvimos una temporada difícil, con ataques de vergüenza y "papitis" con los adultos, y desconfianza total con los otros niños. No quería jugar con nadie que no fuéramos nosotros. Sólo jugaba con su amiga C., y eso sólo de vez en cuando. Con su amigo H., con el que lleva jugando desde que nació (y antes, que yo iba a gimnasia para embarazadas con su madre), también jugaba, pero a su lado, no con él.

Con esa inseguridad de padres primerizos (y tímidos), nos preocupamos, le dimos vueltas a cómo hacer que se sintiera mejor... pero al final no hicimos "nada". Decidimos apoyarla, no insistir en el tema, y jugar con ella cuando no quería estar con otros niños, achucharla cuando nos pedía mimos delante de otras personas, e intentar no forzar las situaciones ni darle más importancia al asunto.

Tres meses después comenzó el colegio. Pensamos que lo iba a pasar fatal. Los "niños grandes" todavía le daban miedo, y eso que en la guarde las clases las agrupan de seis meses en seis meses de edad. En la guarde era la más peque de su clase, pero los mayores tenían seis meses más que ella, como mucho. En el cole, la diferencia sería de un año entero. Por lo menos, cuatro de sus compañeros iban con ella a la guarde, y por lo menos no le eran del todo desconocidos.

En el cole les hicieron un periodo de adaptación estupendo. Poquito a poco, les fueron presentando a sus nuevos compañeros, de cinco en cinco cada vez. Al tercer día, nos pidió quedarse a comer en el comedor del colegio, con sus nuevos amigos. Y empezamos a flipar. Y la dejamos, claro, si ella quería...

Con lo que tampoco contábamos fue con la ayuda de su amiga C. A C. la conocimos cuando Pollito tenía menos de un año. Es vecina, hija de los amigos de unos amigos, y tiene justo un año más que mi niña. Es una niña muy dulce y cariñosa, y se llevaron bien desde el principio. C. va al mismo cole que Pollito, sólo que a otra clase, claro, porque tiene un año más. No comparten clase, pero comparten patio.

Desde casi el primer día de cole, C. empezó a buscarla en el patio para jugar con ella. Pollito se unió a su grupo de amigos de 4 años, y bajo esa "protección" de los mayores, ha ido perdiendo el miedo a los niños grandes, y ha hecho un montón de amigos.

Como los niños de 4 años ya quieren celebrar su cumple, comenzaron a invitar a Pollito a sus fiestas. Y ella encantada con el jolgorio, claro. En Octubre empezó a planear su cumple, a decidir a qué amigos invitar. La lista cada vez se hacía más grande...

Pero con las amistades y los amores ¡ay!, llegan los desamores. Después de varios meses de "idilio", su amiga C. ha tenido una etapa complicada, y ha vuelto de las vacaciones un poco rara. No quería salir al patio, ni jugar con otros niños. Y Pollito ha estado desolada durante días. Pasaba las tardes muy triste, e incluso algún día ha vuelto del cole llorando. A mí se me partía el alma, que te rompan el corazón a esta edad...

Intentamos explicarle que podía jugar con otros niños en el patio, no sólo con su amiga C., y que su otra amiga CC. seguro que quería jugar con ella. Le preguntábamos los nombres de sus otros amigos, y le explicábamos que si C. no quería jugar, pues tenía a todos los demás para elegir.

Ahora C. está mejor, ya quiere jugar más,  y a Pollito se le está pasando la tristeza. Y eso que ha llovido varios días, y como no están saliendo a jugar al patio, casi no se han visto. Parecía que Pollito había conseguido ampliar el círculo de amistades otra vez.

Hasta ayer. Os transcribo la conversación a la salida del cole.
- ¿Qué tal ha ido hoy?¿Habéis salido al patio? (A ver si hoy está contenta porque ha visto a C. o no...)
- No... (mi niña no suelta prenda por sí sola, hay que  hacerle el tercer grado)
- ¿Con quién has jugado hoy?
- Con CC no, ya no es mi amiga... (¡Ostrás! ¿dos roturas de corazón en dos semanas?)
- ¿Y eso, os habéis enfadado?
- No, es que ahora soy la novia de E (Ataque de risa de su madre, alivio total, intriga absoluta)
- Bueno Pollito, pero por ser la novia de E no tienes que dejar de ser amiga de CC, puedes hacer las dos cosas a la vez
- Pero es que ahora soy la novia de E, CC ya no es mi novia... (me parece que tenemos un lío con los términos...)
- Pollito, un novio es el niño que más te gusta de todos.
- Entonces mi novio es I.
- ¿Pero tu novio no era E.?
- Bueno, pues los dos (tendrá morro, la tía)
- Pollito, novio es mejor tener sólo uno, que los demás se enfadan...

Qué tía, en seis meses hemos pasado de ser una ermitaña a una rompecorazones... cómo cambian los niños en nada de tiempo.

¿Y yo?
Pues aquí sigo, esperando. Pero hasta el día 20 no salgo de cuentas, así que todavía hay tiempo. Parece que una vez he pasado la racha de las contracciones, la niña está mucho más cómoda y ha decidido quedarse otro poquito. Si no fuera por la acidez y el dolor de espalda... por mí se podía quedar hasta la semana 42. Claro, que ya me han dicho que si la peque llega a pesar más de 3,5 kg me provocan el parto, que tienen miedo de que si no no pueda salir. Pero vamos, estamos ahora en 2,900 kg, así que tenemos tiempo.
¡Seguiremos informando!

Teresa Marías www.psicologiaveterinaria.es